“La leyenda de la piedra del indio”



Hace muchas décadas, un indio venía arrancando de los carabineros desde muy lejos con un botín de monedas de oro y billetes que decidió enterrar bajo una gran piedra que levantó con ayuda de unos troncos. Luego de esconder el botín, escapó lo más rápido que pudo pero ya se había informado a todos los pueblos cercanos por lo que su captura no fue muy difícil.
El indio nunca dijo donde había ocultado el tesoro y a pesar de que se le realizaban muchas búsquedas en diferentes lugares, después de un tiempo la búsqueda fue cancelada.

En una ocasión tres campesinos andaban en un cerro cuando uno de ellos se alejó del grupo en compañía de su perra. Este hombre sentía que la tierra empezaba a temblar saliendo de ella un culebrón que sin darle tiempo de nada lo mató y le comió el dedo pulgar del pie derecho, mientras otro culebrón se comía a la perra. Los otros dos campesinos sintieron los ladridos de la perra antes de ser comida y se acercaron al lugar para ser comidos de la misma forma.

Los culebrones eran los guardianes de la piedra en donde se encontraba oculto el tesoro enterrado por el indio. Pasaron algunos años y un hombre al que le contaron lo ocurrido fue al lugar dispuesto a dar la pelea a los culebrones, incluso pudo herir a uno de ellos pero lamentablemente corrió la misma suerte que los anteriores por lo que nadie de ahí en adelante se atrevió a ir a ese lugar. Cuentan los lugareños que el tesoro se encuentra bajo una piedra con forma de ataúd y adelante la forma de la cara del indio con tres hoyos en la parte superior que muestra el lugar por donde salían los animales que se comían los pulgares de la gente puesto que al indio le faltaba el pulgar del pie derecho.

Esta piedra se puede encontrar en la cima más alta del lugar, bajo varios boldos a la espera del próximo valiente que se atreva a intentar desenterrar el tesoro.
Leyenda de Antuco, Región del Bío Bío, Chile